"Volver a darnos cuenta de que respiramos, dirigir ahí la atención, aunque sea por un momento cada día, traerá muchos regalos"
Aquí les comparto un testimonio que habla por sí solo:
Soy Francisca, tengo 45 años de los
cuales durante 20 años he tenido “crisis de pánico”. Antes me
sucedía 1 o 2 veces al año y pasaba pronto pero con el tiempo se
fueron haciendo cada vez más frecuentes estos nervios con los que no
sabía qué hacer, esas ganas de salir corriendo, las manos sudando,
la corriente por la espalda se apoderaba de mí junto con un miedo
incontrolable a morirme.
Todo se agudizó más cuando me diagnosticaron asma, hipertensión e
hipotiroidismo hace cinco años desde donde mi vida se fue volviendo
cada vez más triste y desesperada.
Comencé a tomar remedios para los
“nervios” y participé de un grupo de desarrollo personal. Ahí me sentí
acompañada y escuchada por los
demás, empecé a conocerme y aprendí a centrar mi
atención en la respiración, lo cual me trajo varios beneficios
como por ejemplo que me siento más tranquila conmigo misma. Cada vez
que hago mis ejercicios de respiración aunque me distraiga no
importa, sin juzgarme vuelvo a centrarme en el aire que entra y
sale de mi cuerpo y eso me da calma, paz y aceptación. Cuando
vienen las crisis de pánico ahora veo que me sudan las manos o que
aprieto los dientes y sigo respirando y sintiendo mi cuerpo, dejando
que pasen mis pensamientos sin aferrarme a ellos.
Los 15 minutos de meditación que me
regalo cada día para estar aquí y ahora sólo respirando y
sintiéndome sin juzgarme me hace sentir cada día más confiada en
mí misma y siento también alegría en saber que soy capaz de
tranquilizarme y mantener la calma.