Poesía

jueves, 22 de octubre de 2015


- Escarba las cenizas -

Hijo, abandonado está el fogón de donde desprendiste tu nombre
mientras con frío buscas abrigo fuera de tu propia energía

Regresa,
siéntate en el círculo donde las palabras del abuelo giran

Pregúntale a las tres piedras, ellas guardan silenciosas
el eco de antiguos cantos

Escarba en las cenizas, calientita encontrarás la placenta
con que te arropó tu madre

[Hugo Jamioy, Pueblo Kamëntsá]


viernes, 20 de marzo de 2015

Meditación: así de simple


"Volver a darnos cuenta de que respiramos, dirigir ahí la atención, aunque sea por un momento cada día, traerá muchos regalos"
 


Aquí les comparto un testimonio que habla por sí solo:

Soy Francisca, tengo 45 años de los cuales durante 20 años he tenido “crisis de pánico”. Antes me sucedía 1 o 2 veces al año y pasaba pronto pero con el tiempo se fueron haciendo cada vez más frecuentes estos nervios con los que no sabía qué hacer, esas ganas de salir corriendo, las manos sudando, la corriente por la espalda se apoderaba de mí junto con un miedo incontrolable a morirme.

Todo se agudizó más cuando me diagnosticaron asma, hipertensión e hipotiroidismo hace cinco años desde donde mi vida se fue volviendo cada vez más triste y desesperada.

Comencé a tomar remedios para los “nervios” y participé de un grupo de desarrollo personal. Ahí me sentí acompañada y escuchada por los demás, empecé a conocerme y aprendí a centrar mi atención en la respiración, lo cual me trajo varios beneficios como por ejemplo que me siento más tranquila conmigo misma. Cada vez que hago mis ejercicios de respiración aunque me distraiga no importa, sin juzgarme vuelvo a centrarme en el aire que entra y sale de mi cuerpo y eso me da calma, paz y aceptación. Cuando vienen las crisis de pánico ahora veo que me sudan las manos o que aprieto los dientes y sigo respirando y sintiendo mi cuerpo, dejando que pasen mis pensamientos sin aferrarme a ellos.

Los 15 minutos de meditación que me regalo cada día para estar aquí y ahora sólo respirando y sintiéndome sin juzgarme me hace sentir cada día más confiada en mí misma y siento también alegría en saber que soy capaz de tranquilizarme y mantener la calma.