Poesía

jueves, 9 de octubre de 2014

Consciencia y Escucha Interior



“Cultiva el algodón en el campo, míralo crecer con paciencia, y cuando esté listo podrás ocuparlo para tapar uno de tus oídos. Luego escucha y guarda silencio, te permitirá aprender”. 

(Abuelo Lorenzo Seuny Izquierdo, Nación Arhuaca, Sierra Nevada de Santa Marta)



Creo que cultivar implica una esperanza, una intención. Al depositar la semilla en la tierra deseamos que ésta germine y se den las condiciones adecuadas para su crecimiento. 
Y luego soltamos y dejamos que simplemente se manifieste lo que tenga que ocurrir. 

La tierra, el agua, el aire, el sol y la naturaleza en su totalidad irán haciendo lo que saben hacer por naturaleza. Sin esfuerzo, sin expectativas, todo va funcionando perfecto. La planta crece, y ahí estamos como seres humanos frente a ella, atestiguando su transformación diaria.

Si miramos profundamente, podemos percibir los "tiempos naturales" que son distintos a los "tiempos de la mente". Estos últimos, son los tiempos artificiales que hemos creado y que están "adheridos" a nuestra forma de pensar, estando fuera de los ritmos propios de la naturaleza y que nos han llevado a vivir casi constantemente en un estado de impaciencia, tensos y contraídos, esperando a que se de el resultado que deseamos. 

Observando en quietud el crecimiento de la planta vamos aprendiendo la paciencia, vamos aprendiendo a soltar y a entregarnos, vamos aprendiendo a reconocer que hay un flujo por el que va la vida y en el que también vamos nosotros.

Luego, en el tiempo adecuado, cosecha el algodón que ha dado la planta y úsalo "para tapar uno de tus oídos...escucha y guarda silencio, te permitirá aprender", dice el abuelo. Es decir, permanece receptivo, abierto y atento a lo que está sucediendo en el momento presente, deja pasar tu diálogo interno y "ayuna de pensamientos" como dice otro abuelo por ahí. 

¿Qué es lo que te permitirá aprender el cultivo de esta actitud? 
Como seres humanos tenemos constantemente la posibilidad de ir hacia adentro de nosotros mismos y ver qué encontramos ahí. Taparnos los oídos, cerrar los ojos, son gestos que nos hacen replegarnos y dejar que "la cabeza", que funciona de manera tan constante y ruidosa se vaya aquietando.

Al serenarnos y detenernos por un instante, fijando quizás la atención en la respiración, empezaremos a ver las cosas de una manera diferente. 
"No sé si se dan cuenta, pero cada vez que nos tranquilizamos la realidad se transforma", dice Alejandro Celis, Psicólogo Transpersonal, y agrega: "cuando estamos ansiosos, todo es amenazante, todo es terrible. Nos tranquilizamos en esa misma situación y la realidad repentinamente se transforma, la realidad es otra. No ha cambiado la realidad, lo que ha cambiado somos nosotros."


Tenemos entonces, si es que realmente lo deseamos, la oportunidad en cada momento, ahora, ahora, sí, ahora en este instante en el que lees estas letras, de vivir con una profundidad mayor, estando simplemente más presentes y receptivos a nuestras claves internas, principalmente con la atención en el cuerpo y la respiración. 

Si decidimos abrir un espacio de escucha interna de manera cada vez más cotidiana podremos ir dejando de funcionar en el clásico "piloto automático" en el que estamos viviendo habitualmente y de seguro nuestra existencia cambiará para mejor, y de paso afectará positivamente a todo nuestro entorno. Tenemos entonces, la posibilidad de transformarnos y recrear constantemente una vida más profunda y plena al contactarnos con el silencio que está "más allá de la mente", para lo cual no es necesario ser un meditador experto ni mucho menos. Ese silencio está más cerca de lo que pensamos, está aquí y ahora, al lado del ruido mental. 


 



 

3 comentarios:

  1. Me resonó mucho el artículo! De hecho ahora mismo que lo escribo es sexta vez que se me borra! Porque estoy en mi celu... Y veo que en una fracción de segundo puedo enganchar con el fastidio la frustración la rabia, y lo veo, presencia! Este mismo articulo me esta enseñando, y ocurre aquí, esto es, ahí mismo está... De pronto siento el milagro en mis ojos... Hay ese descubrir que está aquí, tan frágil que ya se fue, ese es el presente. Momento a momento. Incomprenisble para la mente

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  2. Gracias hermano! Que importante para la presencia es laintención! Dia a dia de sembrarla sin esperar ver el arbol! Sabiendo que el arbol esta en la semilla confiando. Abrazosssss!!

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  3. Hola Rafa! La última frase que compartes respecto a que "el árbol está en la semilla confiando" me recuerda a lo que dice Jung: "la bellota puede llegar a ser un roble, pero no un burro. La naturaleza continuará su camino. Un hombre o una mujer serán lo que él o ella son desde el principio." En este sentido, como seres humanos somos similares a las semillas en cuanto a que todo está ya contenido desde el comienzo, esperando las condiciones propicias para el despliegue de la potencialidad que hay en el interior.

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