Poesía

sábado, 11 de octubre de 2014

El Cordón Umbilical de la Vida


"No hay mejor fertilizante que los propios orígenes"

(Joan Garriga, Psicoterapeuta Gestáltico)


En la imagen se observa una piedra con algunos orificios, y desde la arqueología, a las piedras que presentan este tipo de cavidades se les ha llamado "piedra tacita". 
Desde la misma disciplina calculan que los aborígenes hace alrededor de ocho mil años realizaron estas obras. 

Hoy subí un cerro con un amigo y en la cima llegamos a descansar junto a esta misma piedra. Ahí nos quedamos un buen tiempo, sintiendo la naturaleza del lugar y especialmente receptivos a esta "huella ancestral".

En este momento, varias horas han pasado desde que concluyó la caminata, y ahora en casa comienzo a recordar esta piedra, que ahora que pienso, ha permanecido en mi memoria casi toda esta tarde. 
Se me aparece  como símbolo de un origen que no me es ajeno y respecto al cual me siento bien cercano. Es como un acercamiento al inicio remoto de la existencia, hacia el cual puedo retroceder con mi mente sólo algunas generaciones: visualizo a mi padre con mi madre, luego a mis abuelos y mis abuelas, y así sucesivamente, hasta que comienzo a sumergirme en el misterio del tiempo-infinito. 

Padre, madre, abuelos y abuelas, antepasados a quienes honro y agradezco,fuente desde la cual provengo y que me ha permitido existir. 

Y el encuentro con la piedra me lleva aún más allá y lo sigo...

Aparecen las memorias de los primeros habitantes de esta tierra, la memoria del camino del inca, de los mapuche, los aconcagua, los diaguitas y muchas otras etnias que estuvieron por acá.  La memoria de estos seres humanos antes de la clasificación que años después ha hecho la ciencia, y siento que son también parte de mi propia memoria. 

La memoria humana, la memoria del origen. A eso me lleva este encuentro con la piedra de mis ancestros, que es la piedra también de tus ancestros si es que deseas abrirte por un momento a esta dimensión que va más allá del tiempo. Desde aquí, desde esta esencia primordial, surge la sensación-recuerdo de que somos parte de lo mismo y por ende, pasamos a ser integrantes del gran cordón umbilical de la vida que se pierde en el tiempo. 

"Lo aborigen primitivo es lo primero, lo que viene del origen, lo puro, es la aceptación del todo reunido, no disociado y por eso mismo sagrado"

 (Ziley Mora, Filosofía Mapuche)

Y al situarnos en este lugar recibimos fertilizante y abono natural para nuestras vidas, es decir, nuestra existencia se nutre y se alimenta cuando tomamos consciencia de que somos parte de algo que viene de muuucho más atrás y que probablemente seguirá muuucho más adelante. Siento que desde aquí puede surgir el gesto genuino de honrar la vida y agradecerla, de generar un mundo de mayor paz y empatía en las relaciones con otros seres humanos y con la naturaleza. 

"La patria es planetaria", me dijo mi hermano el 18 de Septiembre que recién pasó, frase que me ha quedado resonando hasta ahora.

  




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