"Estoy aquí cantando, el viento me lleva."
(Canto de Lola Kiepja, Mujer Selk´Nam)
La experiencia de estar allá fue bien intensa, lo primero que me impactó fue el fuerte viento y las bajas temperaturas. Mi cuerpo, el de un hombre adaptado al clima del chile central, fue envuelto por este "nuevo clima" y al principio necesité abrigarme casi con toda la ropa que había llevado.
(Y ahora que escribo rememorando esta experiencia, siento el contraste de manera evidente, esta mañana en Viña del Mar hay un sol radiante y la sensación corporal es radicalmente distinta).
Observé en mí, los primeros días estando allá una "resistencia frente al clima" frío y ventoso. Me daba cuenta que al ir caminando y recibiendo el viento de frente mi cuerpo se contraía y rigidizaba, especialmente en la zona del rostro que era la habitualmente más expuesta. Intentaba creo, esquivar el viento a toda costa, algo que a la larga era imposible de lograr, dado que es una presencia permanente en aquellas tierras, y por lo general, con mucha intensidad.
Se manifestaba una necesidad de protegerme y resguardarme frente a este viento indómito, y me parece interesante el ir dándome cuenta de cómo esta actitud fue evolucionando, transformándose la relación entre el viento y yo, y a fin de cuentas, en mi forma de estar-sentir(me)-percibir(me).
Al darme cuenta de esta resistencia puse la intención en "abrirme a la experiencia del viento", lo cual se reflejó en acciones, por ejemplo en vez de permanecer dentro de la casa abrigado con la estufa a leña a mi lado elegí estar afuera y caminar.
Los cambios fueron notorios, el viento, fue dejando de ser una presencia molesta y amenazante, a ratos tuve la sensación de sentir mi cuerpo vibrando en el contacto con el viento, de sentirme liviano, de sentir que me estaba "lavando". De paso, mi cuerpo se fue relajando, ya no me notaba contraído, y creo que esa energía que ocupaba en resistirme a ese clima que estremece hasta los huesos, la fui ocupando en abrirme a la experiencia, lo cual permitió que surgieran vivencias en las que la relación con el viento y conmigo se transformó.
"Si nos expandimos con cualquier experiencia el resultado es placentero, aún con sentimientos "desagradables"...Si nos contraemos el resultado es desagradable aún con eventos o sentimientos "gratos"...La expansión física es relajarse; la contracción es apretarse, tensarse. Emocionalmente, es abrirse versus cerrarse, contraerse, no dejar que nada entre, no dejarse sentir nada. Mentalmente me abro a nuevas ideas, incluso si contradicen las que yo tengo; o bien, quiero ver solamente mi realidad, mi idea, confirmar lo mío"
(Alejandro Celis,Psicólogo Transpersonal)

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